La asociación civil “Jalisco es uno por los niños” ha convocado nuevamente a la comunidad tapatía a marchar el próximo 10 de septiembre en favor de la familia, los niños y el matrimonio tradicional. Guadalajara, la ciudad en donde vivo, ha sido una de las locaciones con más actividad en pro de la familia tradicional; la capital del estado de Jalisco es el seno de una cultura que todavía mantiene firmes los estandartes del derecho natural y la preciosa unión entre hombre y mujer como matrimonio.

La situación en mi país refleja los estragos de una agenda progresista. Dicha política ha propiciado el entronque de ideologías opuestas en un marco social en el que prevalece el tradicionalismo. El libertinaje ha extendido sus fronteras y con el paso de las semanas aparecen nuevas propuestas que ponen en jaque la integridad de la familia y la dignidad humana. Sin embargo, hay asociaciones civiles que siguen velando por los intereses de sus ciudadanos, tales como “Jalisco es uno por los niños”.

El activismo del grupo se basa en la defensa de los niños, puesto que la adopción homosexual ha estado en la agenda mexicana luego de que en Jalisco se aprobara el matrimonio igualitario hace unos meses.

“Jalisco es uno por los niños” surgió como una iniciativa para concienciar a las familias y de aglutinar en forma de grupo a aquellos que se oponen a ser adoctrinados por la ideología de género. Hace un año y a través de redes sociales se logró la primera gran marcha por los niños que junto a cerca de 80 mil personas con un mismo sentir. Yo fui parte de esa marcha y fue un verdadero placer caminar pacíficamente por la ciudad acompañado de otras familias, sonriendo y apoyando los valores familiares. Es una experiencia indescriptible lo que se sintió ser parte de una misma mentalidad y ver que mi ciudad está dispuesta en luchar por aquello que le pertenece.

Inconformes con el desacato al Código Civil, “Jalisco es uno por los niños” volvió a convocar a sus seguidores para hacer un mitin enfrente de la Plaza de la Liberación. Nuevamente atendí y juntos exigimos a nuestro gobierno a respetar la ley que hace del matrimonio la unión exclusiva entre un hombre y una mujer. Nuestra voz se hizo presente.

Hace unas semanas se debatió en la Suprema Corte de Justicia de la Nación anular los artículos constitucionales 333 y 334 para poder legalizar el aborto. El fallo fue a nuestro favor y el aborto sigue siendo inconstitucional, sin embargo ahora que ya se introdujo el tema, no hay duda que está dentro de los intereses de nuestros gobernantes cambiar dichas normas.

Es por esto que con más razón la voz de Jalisco se tiene que alzar el próximo 10 de Septiembre en la Marcha por la Familia. Me duele profundamente que no voy a poder asistir a algo tan importante para mí puesto que me mudo a Italia a continuar mis estudios en dos semanas. Mis pensamientos y mis oraciones van a estar en todos aquellos que salgan a defender la célula más importante de las civilizaciones el próximo 10 de septiembre. Nuestro gobierno, especialmente por órdenes del ejecutivo (o sea, el Presidente Enrique Peña Nieto), ha dejado entrever a la perfección la agenda que tienen planeada para el estatus del matrimonio, los hijos y la familia en los próximos años.

Hay que alzar la voz por la vida, hay que alzar la voz por la familia.