El don de la fertilidad

| May 20, 2016

La fertilidad, o cualidad de ser fértil, en la tierra la entendemos como aquella que rinde bastante; en el año lo podemos traducir a una temporada abundante en producción, en los seres vivos en la capacidad de reproducirse y en la especie humana en el don de procrear. En todos los contextos se entiende como una característica positiva, un regalo de la naturaleza, una singularidad que fomenta la perpetuación de la especie.

El don de la fertilidad está ligado a la capacidad de la persona de poder ser co-creador de la vida humana, ya que dentro de la naturaleza es evidente que la superioridad  que esta posee responde a características intelectuales, espirituales y trascendentales, que otros seres vivos no poseen. La fertilidad, entonces, se eleva a un plano aún más alto, cuando se trata de los seres humanos. Y con esto no se pretende menospreciar al resto de la naturaleza, solo se le quiere posicionar a la persona en el lugar que le corresponde – guardia, protector y cabeza de su entorno.

Como elemento fundamental para la perpetuación de la especie, es indispensable que el ser humano comprenda y acoja la importancia de la misma. Tanto para poder comprender su naturaleza, utilizarla de la manera correcta y prescindir de ella cuando es necesario.

Hace 10 años se estrenó una película titulada “Children of Men”, “Niños del hombre” o “Hijos del hombre” en español, protagonizada por Clive Owen y Julianne Moore y dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón, basada en la novela “The Children of Men” de P.D James.

La trama de la película consiste básicamente en un mundo, ambientado en el año 2027, arrasado por guerras, terrorismo nuclear, contaminación sin solución posible, suicidios en masa y la incapacidad de la humanidad de procrearse ignora la razón del por qué todas las mujeres del planeta se han vuelto estériles, todas las naciones y ciudades importantes viven en un caos total o han desaparecido, e Inglaterra  – bajo un gobierno autoritario – recluye a todos los inmigrantes en ciudades miserables, apartados del resto de la población. Sumado a esto, los gobiernos reparten un medicamento que sirve para suicidarse sin dolor.

Sin duda alguna podemos catalogar el género de la película dentro de ciencia ficción, drama y distopía. Sin embargo dentro de todas las temáticas que se abordan en la cinta cinematográfica, cabe destacar el tema de la infertilidad y la esterilidad: tanto por la importancia de dicha característica planteada al inicio, como por posturas actuales que pretenden castigar, eliminar y hasta relacionar con una connotación negativa la característica de la fertilidad en los seres humanos, especialmente en la mujer.

Si bien es necesario replantear la situación actual de la procreación, la mortalidad materno-infantil y la necesidad de la mujer de conocer el funcionamiento de su cuerpo; es necesario hacer dicho planteamiento en el marco de la salud, de los avances científicos, del bienestar general de la persona y al mismo tiempo de la sociedad.

Actualmente existen diversos programas que buscar formar, tanto a hombres como a mujeres, en estas temáticas. Organizaciones como Asociación Familia de las Américas y FEMM tienen como objetivo ayudar a las parejas que están intentando concebir o aquellos que desean posponer el embarazo, así como enseñarles a las mujeres a comprender sus cuerpos y cómo reconocer signos vitales hormonales y de salud. Los enfoques son científicos, enfocados en el bienestar de la persona.

La fertilidad es un regalo, una facultad, un don, por lo tanto debe ser tratada y respetada en virtud de dicha cualidad. El constante ataque y repudio hacia la misma puede llevarnos eventualmente a la extinción de la cigüeña. Y probablemente estas ideas pueden parecer absurdas, ficticias o demasiado lejanas, tipo 2027, sin embargo son realidades que debemos considerar en un mundo que camina a pasos agigantados. ¿Estamos preparados para darle fin a la especie humana, en consecuencia de tratar la fertilidad como una enfermedad? Juzgue usted.

 

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